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domingo, 25 de marzo de 2007

GILBERT CHASE O LA PERENNIDAD DE LA MÚSICA
Por Tania Quintero, desde Lucerna.
En 2006 se cumplió el centenario del natalicio de uno de los más importantes musicólogos de Estados Unidos, Gilbert Chase, nacido en La Habana el 4 de septiembre de 1906.

Dicen que los libros representan la perpetuidad de sus autores. El postulado se cumple en el caso de Gilbert Chase. Rara es la sección de música de una gran librería o biblioteca de Estados Unidos, América Latina y España que en sus anaqueles y referencias bibliográficas no conserve al menos uno de los tres libros fundamentales de Chase: La música de los Estados Unidos de América; Una guía de la música de América Latina y La música de España.

Pero es en la Biblioteca Pública de Nueva York donde se concentra la mayor parte de sus documentos (1920 a 1992). Organizados y clasificados por secciones, cajas y carpetas, se pueden revisar notas, investigaciones realizadas para diversos libros, cartas, artículos, ensayos, discursos, clases, programas radiales, revistas con trabajos suyos o sobre él, manuscritos no identificados, recortes de prensa, entrevistas, invitaciones, fotos, reflexiones personales, poemas y un proyecto de ópera.
Muchos materiales están en español, particularmente textos redactados para publicaciones de habla hispana. De su correspondencia, sobresale la mantenida con Manuel de Falla, Miguel de Unamuno, Alberto Ginastera y Federico Mompou. Además de inglés y español, Chase hablaba, escribía y traducía del francés, italiano y portugués, entre otros idiomas que dominaba.
Entre tanta valiosa documentación, llama la atención el artículo El Quijote moderno: Miguel de Unamuno (1939) y el simposio La vida es un sueño, dedicado a Ortega y Gasset, Unamuno y Falla (1980). "Cuba, Music" se titula una de las cajas. Otra lleva el nombre de Aurelio de la Vega, prominente compositor cubano de música contemporánea nacido en Cuba en 1925 y actualmente residente en Estados Unidos.
Hasta su muerte, ocurrida en Carolina del Norte el 22 de febrero de 1992, Chase estuvo revisando y actualizando su obra cumbre, America’s Music, from the Pilgrims to the Present, también conocida como America’s Guide (en español, La música de los Estados Unidos de América).
DE SU VIDA Y CURRICULUM
El padre de Gilbert Chase, oficial de la armada estadounidense que en el siglo 19 participara en la Guerra Hispanocubanoamericana, se enamoró en La Habana de quien poco después sería su esposa y madre de Gilbert, Antolina Culmell Vaurigaud.
Antolina era una de los nueves hijos que tuvo el Cónsul de Dinamarca en Cuba, Thorvald Culmell Christensen, personaje que jugaría un relevante rol en las negociaciones que pusieron fin al contencioso bélico entre España y Estados Unidos. Estaba casado con una francesa, Anaís Vaurigaud Bourdin.
El matrimonio con su numerosa prole vivía cerca del Malecón y la más conocida resultaría la hija mayor, Rosa Culmell, cantante de profesión y madre de los tres hijos que tuvo de su casamiento con el compositor cubano-catalán Joquín Nin Castellanos: la escritora Anaís Nin (1903-1977), el pianista y compositor Joaquín Nin-Culmell (1908 -2004) y Thorvald Nin, el único de los tres que vino al mundo en La Habana, en 1905, y que no se dedicaría a la música: hasta su muerte, fue un próspero empresario en Chihuahua, México.
No suele mencionarse, pero Gilbert Chase, cuyo segundo apellido era también Culmell, fue primo de ellos por línea materna. En una entrevista concedida a la Revista de la Residencia de Estudiantes de Madrid, Joaquín Nin-Culmell, al hablar sobre su madre, menciona a su primo: "Una mujer sola en la Barcelona de 1912, aunque enseñando canto, vivía con una economía muy ajustada, más si quería enviar a mi hermana (Anaís Nin) a la primera escuela Montesori, recién inaugurada, y a mi hermano Thorvald a la escuela alemana, que era la mejor. La situación era muy dura y, como mi madre nunca tuvo dudas, nos embarcamos los cuatro rumbo a Nueva York, donde tenía una hermana casada con un capitán de la marina americana, cuyo hijo es Gilbert Chase, el que ha escrito tantos libros sobre la música española, muy buen musicólogo".
Varios son los centros universitarios de Estados Unidos que mantienen viva la obra de Gilbert Chase. Entre ellos destaca la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, donde impartiera clases de 1961 a 1966. Para su Departamento de Música, el cubanoamericano "fue una figura prominente en el campo de la musicología y la etnomusicología. Junto con Robert Stevenson, es uno de los primeros investigadores radicados en Estados Unidos que han prestado una atención devota al estudio de la música de las Américas. Sus libros han sido decisivos para que el aprendizaje de la música de Estados Unidos y América Latina se hiciera en su propio contexto sociocultural".
Además de en Tulane, fue profesor visitante en las Universidades de Oklahoma, Texas, Arizona, Columbia y Seattle. La Universidad de Yale lo ha incluido entre las mayores figuras de la música de Estados Unidos y la de la Florida le otorgó el doctorado en Letras en 1955. Entre otras instituciones, perteneció a la Society for American Music.
Chase se educó en escuelas públicas y privadas de su segunda patria. Estudió piano con Max Drittler en Nueva York y teoría musical en París. En 1928, después de graduarse en la Universidad de Columbia, gracias al apoyo de su prima Anaís Nin y del esposo de ésta, Hugh Parker Guiler, se trasladó a la capital francesa. Fue allí donde se inició como crítico musical. De esa época datan sus contactos con Manuel de Falla y otros compositores españoles.
En 1935, casado con Kathleen Barentzen y con tres hijos, regresa a Estados Unidos y se afinca en Nueva York. Pronto encuentra trabajo como editor asociado de la International Cyclopedia of Music y en la Baker’s Biographical Dictionary of Musicians.
Entre 1940 y 1943 alterna su labor como especialista en música de la Biblioteca del Congreso con la de editor del Handbook of Latin American Studies. Durante cuatro años (1943-47) presenta en la NBC la serie radiofónica Music of the World. Desde 1951 y hasta 1960 se desempeña como consejero de asuntos culturales en las Embajadas de Estados Unidos en Lima, Buenos Aires y Bruselas. Las designaciones diplomáticas las aprovecha al máximo, pues le van a permitir conocer de cerca a músicos y compositores de esos países y tendrá la posibilidad de presentarlos en Norteamérica.
Por internet se pueden comprar libros de Gilbert Chase en inglés o español y también algunos de los discos por él producidos, como Flamenco Music of Andalucia, de Folkways Records.
De todos los homenajes a este autor, crítico, profesor y musicólogo, el más significativo es el Memorial de Lecturas Gilbert Chase, a partir de 2004 anualmente celebrado en Nueva Orleans por la Universidad de Tulane, con el objetivo de contribuir a que estudiantes de musicología, etnomusicología, historia, comunicaciones, antropología, literatura y sociología puedan presentar y discutir sus trabajos sobre música latinoamericana.
Cuba no sólo ha estado presente en carpetas repletas de apuntes de la Biblioteca Pública de Nueva York: lo estuvo, y mucho, en la décadas de 1940-50, cuando con frecuencia Gilbert Chase viajaba a La Habana a impartir conferencias, coordinar proyectos culturales y, sobre todo, disfrutar de la enriquecedora vida musical de la ciudad donde naciera en 1906.

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