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miércoles, 30 de julio de 2014

Paul Anka, la venganza se sirve fría


Paul Anka (Ottawa, 1941) es el perfecto entrevistado. Se cuida y se presenta fresco ante los periodistas: en las giras, él y su esposa vuelan en jet privado, y los músicos en autobús o avión comercial. Ante la grabadora, abre el grifo de las anécdotas y no para; domina además el arte de la narración, con sus pausas dramáticas y su remate hilarante.

Anka se mantiene en primera línea desde 1957, el año de inmortal Diana y ha tenido el gusto -y el susto- de tratar con varias generaciones de superestrellas. Su memoria parece impecable y finalmente ha sucumbido a la tentación de firmar una autobiografía, My way.

Precavido, ha esperado a que mueran casi todos los implicados. Desde Elvis Presley (“sin curiosidad por el mundo”) a Michael Jackson, personajes que confirman una de sus máximas: “A mayor fama, mayor delirio”.

Durante unos días, Jackson y Anka fueron vecinos en el Mirage, hotel-casino de Las Vegas. Anka se asombraba del constante desfile de niños y de que Michael negara la entrada al servicio. Cuando Jackson se marchó, descubrieron el interior del chalet arrasado, y Steve Wynn le declaró persona non grata en sus establecimientos.

Él también comprobó que Michael podía ser despiadado. Ambos habían colaborado discretamente; ante el asombro del canadiense, Jackson mandó a unos esbirros para apoderarse de las cintas grabadas conjuntamente. El desquite llegó cuando los herederos del difunto publicaron This is it como una composición inédita de Jackson, y Anka demostró que se trataba de una obra conjunta. Exigió -y consiguió- el 50% de los derechos de autor.

Ha prosperado en todas sus empresas, desde un servicio de alquiler de aviones a su editorial musical. Se necesita una intuición fuera de lo común para adquirir los derechos de Comme d’habitude, un éxito de Claude François, y reinventarla como My way, arrogante himno la mayor gloria de Frank Sinatra.

Es un creador de trajes musicales a medida. Todavía se ruboriza cuando suena She’s a lady, uno de los mayores éxitos de Tom Jones, con letra particularmente machista. Pero fue lo que le encargaron: un himno al Jones conquistador. Aunque advierte que el galés era tacaño en las lides amorosas. El verdadero obseso sexual era su mánager.

Paul Anka se presenta como un todoterreno capaz de glorificar en canciones un estilo de vida que, en realidad, podía detestar. Sinatra le invistió miembro honorario del Rat Pack, bajo el apodo de The Kid (el niño). Lo que vio allí no le gustó, rememora. Tanto fumar y beber no eran actividades para artistas que debían cuidar sus gargantas.

Hombre moderado, casado y con cinco hijas, no entendía que el Rat Pack disfrutara abusando de las mujeres: cuando no había actrices de Hollywood a su disposición, llamaban a prostitutas. Fue este aspecto de “circo sexual” lo que atrajo a John F. Kennedy.

El atractivo inicial de Las Vegas era su (relativa) inocencia: “Una Disneylandia con tragaperras”. Anka entendió su transformación, cuando el turismo se masificó y las corporaciones impusieron su ley. Frank Sinatra tardó en asimilarlo: estaba habituado a que le regalaran 50 mil dólares en fichas.

Durante una noche infausta en el Sands, perdido medio millón de dólares, le cortaron el crédito. Frank exigió la presencia del jefe, Carl Cohen, que le explicó las nuevas reglas, “ahora tenemos que responder ante nuestros accionistas”. Sinatra le tiró café hirviendo; Cohen replicó con un certero puñetazo que hizo saltar los dientes falsos del cantante.

Humillado, al día siguiente pidió a sus amigos mafiosos que se ocuparan de Cohen. Imposible. Era intocable: estaba muy alto en el escalafón del crimen organizado. Sinatra, aclara Anka, tenía un mal beber. “Ordenaba” entonces ejecuciones, aunque ya había pasado el tiempo de los cadáveres enterrados en el desierto de Nevada: quiso que se eliminara a su biógrafa, Kitty Kelley, precisamente por escarbar en sus lazos con la Mafia.

Anka no dejó de componer para Sinatra, mientras se deterioraban sus poderes artísticos: “Daba pena verle pendiente del teleprompter para recordar las letras. Tanto miedo inspiraba que nadie se atrevió a avisarle la noche que salió al escenario sin el tupé”.

De los otros socios de Frank Sinatra, guarda sentimientos ambiguos. Dean Martin exageraba su alcoholismo para hacer lo que le apetecía. Al menos, Sammy Davis Jr. era sincero: reconocía sus experiencias con drogas y bisexualidad, asumiendo que esas audacias le expulsaban del Rat Pack.

My way es el retrato de un superviviente y la panorámica descarnada de un mundo libertino, ya desaparecido (o necesariamente disimulado). Hoy, en la era de las comunicaciones instantáneas, famosos y millonarios deben extremar las precauciones. Él mismo es un buen ejemplo: la única querella generada por su libro vino de Mohamed Al Fayed, que le acusó de denigrar la memoria de su hijo Dodi al mencionar, entre otras intimidades, que le prestó dinero. Anka desmontó el caso al mostrar fotocopias de los cheques con los que se saldó la deuda.

Diego A. Manrique
El País, 10 de mayo de 2014.
Video: Michael Bublé le rindió tributo a su compatriota Paul Anka con una parodia de My Way.

lunes, 28 de julio de 2014

Normandía, la II Guerra Mundial, Cuba y la historia



A Zoé, Charlie y a mí, Frida Masdeu, amiga común y exiliada política en Estados Unidos desde hace más de 40 años, después de haber visto un video de la ceremonia conmemorativa del 70 aniversario del Desembarco de Normandía, que el 6 de junio tuvo lugar en Ouitstreham, Francia, nos envió una excelente descripción. Le dije que su email se lo enviaría a Iván (fan a la historia desde niño) y le conté algunas vivencias. Con el permiso de Frida, las comparto con ustedes, ampliadas.

En Cuba no celebran la fecha del 6 de junio, a pesar de que la Cuba de aquella época apoyó a los aliados y no solo por la prensa: gobernantes y políticos de diversos partidos, entre ellos el PSP, el de los comunistas, fueron una sola voz, se hacían recogidas de ropa y alimentos no perecederos para enviarlos al frente, a través de los Estados Unidos.

Como periodista de Bohemia, dos veces tuve oportunidad de revisar periódicos de la década de 1940, primero para una investigación sobre antifascistas alemanes en La Habana, entre ellos el pintor Gert Caden (lo conocí cuando estuve en Dresden en junio de 1979, tenía más de 80 años), y después, cuando investigué sobre las estancias habaneras del director austríaco Erich Kleiber, uno de los grandes directores que dirigió la Orquesta Filarmónica de La Habana.

Aún recuerdo fotos de gente del pueblo, donando latas de leche condensada, tabletas de chocolate y paquetes de azúcar, entre otros alimentos. Entonces, Cuba enviaba a Estados Unidos grandes cantidades de tomate y otros productos agrícolas frescos, y allí los procesaban y convertían en alimentos deshidratados o enlatados y los enviaban al II Frente, como entonces se le decía a los Aliados. Los principales países aliados eran Estados Unidos, Francia y Reino Unido, pero habían más, como se puede ver en la descripción de la Batalla de Normandía (Operación Overlord) que aparece en Wikipedia, también conocida como Día D.

Algunos historiadores dicen que la Operación Overlord significó la apertura de un II Frente, pero no creo que sea cierto: desde antes de 1944, se había abierto un segundo frente de batalla en Europa, en todo caso, sería un III Frente. Tanto en España como en Italia imperaba el fascismo, con Franco y Mussolini a la cabeza, quienes apoyaron militarmente a la Alemania nazi. Un ejemplo, la División Azul, que entre 1941-43 Franco le mandó a Hitler.

España no participa en los aniversarios en Normandía, pero pienso que deben invitar a representaciones de guerrilleros, voluntarios y antifascistas, entre otros que apoyaron a los Aliados, desde la retaguardia o dentro de la propia contienda, como Joan Pujol, espía catalán que el Día D engañó a los alemanes, según la BBC 

A partir de la llegada al poder de Fidel Castro y su ejército de barbudos incultos, en Cuba lo que han decidido celebrar es el 9 de mayo, día que las tropas soviéticas tomaron Berlín en 1945, fecha que marca el fin de la Segunda Guerra Mundial. Cuando Cuba cambie, no hay que hacerle ningún monumento al pajarito azul de Twitter, como dijo Yoani Sánchez en Granada, sino reconstruir el país y en particular la educación, empezando por la elevación del nivel de preparación de los maestros y personal docente y terminando por los programas de enseñanza, en todos los niveles. Una educación acorde a los tiempos, donde a los alumnos no se le oculten ni tergiversen los hechos. Clases de Historia objetivas, que contemplen efemérides y acontecimientos decisivos para la humanidad, como el desembarco por Normandía, el 6 de junio de 1944.

Por haber nacido en 1942, año decisivo en la Segunda Guerra Mundial, siempre me interesó informarme sobre esa guerra. Mi tía Dulce Antúnez, esposa de Blas Roca, secretario general del PSP (y de quien mi padre fuera guardaespaldas desde los años 30 hasta 1953), fue quien me puso Tania, no sé si porque es un nombre ruso fácil de escribir y pronunciar o porque cuando nací, en La Habana habían exhibido una taquillera película soviética donde la protagonista se llamaba Tania.

Uno de mis libros favoritos fue el de las Memorias del mariscal Zhukov, y de la filmografía soviética, Cuando pasan las cigüeñas (1957), La balada del soldado (1959), La infancia de Iván (1962), Siberiada (1962) y Moscú no cree en lágrimas (1980). Del cine polaco, dos de Andrzej Wajda: Cenizas y diamantes (1958) y Paisaje después de la batalla (1970). Pero si tengo que escoger dos cintas relacionadas con la guerra, me quedo con La vida es bella (1997), de Roberto Benigni, y El pianista (2002), de Roman Polanski.

Mi hijo Iván debe recordar que a él y su hermana Tamila los llevé al Chaplin, a ver La Gran Guerra Patria, epopeya cinematógrafica realizada en 1965 por Roman Karmen, para conmemorar los veinte años del fin de la Segunda Guerra Mundial. Utilizó imágenes de 236 camarógrafos, de los cuales 40 perdieron la vida durante la contienda. Recoge el desarrollo de la guerra en el frente del Este, entre 1941 y 1945, desde los combates por la defensa de Odessa, Leningrado y Sebastopol hasta la caída de Berlín.

Cuando en 1979 estuve en la República Democrática Alemana, y que en 2009 recordé en Adiós, RDA, en el recorrido periodístico pedí que además de Dresden, Cottbus, Leipzig y Berlín, incluyeran Weimar, para poder visitar el antiguo campo de concentración de Buchenwald y las casas de Goethe y Schiller. También estuve en Potsdam, en la casa veraniega de Albert Einstein, y en el Palacio de Cecilienhof, donde el 25 de julio de 1945, Churchill, Truman y Stalin firmaron la Declaración de Potsdam.

Me gustó que la BBC hubiera recordado a las mujeres que reportaron la guerra. A mi manera, lo hice el 22 junio de 2009, con un fotorreportaje titulado 1942.

Acerca de una señora mayor vestida de azul que sale en el vídeo y Frida no sabía quién era, le aclaré que es Margarita II, la reina de Dinamarca, una mujer alta, simpática y moderna. Su marido, el rey consorte Enrique, un aristócrata francés, tiene fama de tener un modo de vida particular.

Hablando de reinas, se dice que doña Sofía estaría esperando que Juan Carlos I deje el trono -la abdicación oficial está prevista para el 18 de junio y la proclamación de Felipe VI, el nuevo rey, para el 18 de junio- para emprender una nueva vida, por su cuenta, aunque hace tiempo que ella y el rey viven por separado, se comunican a través de sus secretarias. Lo leí en El Mundo. Así de ficticia suelen ser las vidas de los miembros de las familias de las casas reales europeas: mucho valijú, muchas joyas y dinero, pero casi ninguno es feliz.

Tania Quintero
Foto: 70 aniversario del Desembarco de Normandía, 6 de junio de 2014. Tomada de El Diario de Navarra.

viernes, 25 de julio de 2014

Sobre miedo, periodismo y libertad


Hace medio siglo recibí la más importante lección de periodismo de mi vida. Tenía 16 años, había decidido ser reportero, y cada tarde, al salir del colegio, empecé a frecuentar la redacción en Cartagena del diario La Verdad. Estaba al frente de ésta Pepe Monerri, un clásico de las redacciones locales en los diarios de entonces, escéptico, vivo, humano. Empezó a encargarme cosas menudas, para foguearme, y un día que andaba escaso de personal me encargó que entrevistase al alcalde de la ciudad sobre un asunto de restos arqueológicos destruidos.

Y cuando, abrumado por la responsabilidad, respondí que entrevistar a un político quizás era demasiado para mí, y que tenía miedo de hacerlo mal, el veterano me miró con mucha fijeza, se echó atrás en el respaldo de la silla, encendió uno de esos pitillos imprescindibles que antes fumaban los viejos periodistas, y dijo algo que no he olvidado nunca: “¿Miedo? Mira, chaval. Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti”.

Pienso en eso a menudo. Y últimamente, en España, más todavía. Ninguna de la media docena de certezas, de lecciones fundamentales que he ido adquiriendo con el tiempo, supera esas palabras que un viejo zorro de redacción dirigió a un inseguro aprendiz de periodista: Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti. Todo el periodismo, su fuerza, su honradez, hasta su épica, se resume en esas magníficas palabras. En esa declaración segura de sí, casi arrogante, formulada por un humilde redactor de provincias.

Miedo, es la palabra. No hay otra. O al menos, no la conozco. Miedo del alcalde correspondiente, o su equivalente, ante el bloc y el bolígrafo, o lo que los sustituya hoy, manejados por una mano profesional, eficaz y honrada en los términos en que el periodismo puede considerarse como tal. He escrito alguna vez, recordando siempre a Pepe Monerri, que el único freno que conocen el político, el financiero o el notable, cuando llegan a situaciones extremas de poder, es el miedo. En un mundo como este, donde las ingenuidades y las simplezas de mecherito en alto y buen rollo a menudo son barajadas por los canallas, como instrumento, y creídas por los tontos útiles que ofician de ganado lanar y carne de cañón, ese es el único freno real. El miedo.

Miedo del poderoso a perder la influencia, el privilegio. Miedo a perder la impunidad. A verse enfrentado públicamente a sus contradicciones, a sus manejos, a sus ambiciones, a sus incumplimientos, a sus mentiras, a sus delitos. Sin ese miedo, todo poder se vuelve tiranía. Y el único medio que el mundo actual posee para mantener a los poderosos a raya, para conservarlos en los márgenes de ese saludable miedo, es una prensa libre, lúcida, culta, eficaz, independiente. Sin ese contrapoder, la libertad, la democracia, la decencia, son imposibles.

Nunca en esta democracia, como en los últimos años, se ha visto un maltrato semejante en España del periodismo por parte del poder. Aquel objetivo elemental, que era obligar al lector a reflexionar sobre el mundo en el que vivía, proporcionándole datos objetivos con los que conocer este, y análisis complementarios para mejor desarrollar ese conocimiento, casi ha desaparecido. Parecen volver los viejos fantasmas, las sombras siniestras que en los regímenes totalitarios planeaban, y aún lo hacen, sobre las redacciones. Lo peligroso, lo terrible, es que no se trata esta vez de camisas negras, azules, rojas o pardas, fácilmente identificables. La sombra es más peligrosa, pues viene ahora disfrazada de retórica puesta a día, de talante tolerable, de imperativo técnico, de sonrisa democrática.

Pero el hecho es el mismo: el poder y cuantos aspiran a conservarlo u obtenerlo un día no están dispuestos a pagar el precio de una prensa libre, y cada vez se niegan a ello con más descaro. Basta ver las ruedas de prensa sin preguntas, el miedo a comparecencias públicas, los debates electorales donde son los políticos y sus equipos, no los periodistas desde la libertad, quienes establecen el formato. Como si hubiera, además, que agradecerles la concesión. Y la sumisión de los periodistas, y de los jefes de esos periodistas, que aceptan ese estado de cosas sin rebelarse, sin protestar, sin plantarse colectivamente, con gallardía profesional, frente a la impune soberbia de una casta a la que, en vez de dar miedo, dan, a menudo, impunidad, garantías y confort.

Aterra la docilidad con la que últimamente, salvo concretas y muy arriesgadas excepciones, el periodismo se pliega en España a la presión del poder. Creo que nunca se ha visto, desde que se restauró la democracia, un periodismo tan agredido por el poder político y financiero. Y nunca se ha visto tanta mansedumbre, tanta resignación en la respuesta.

Apenas hay afán por buscar, por investigar, excepto cuando se trata de servir intereses particulares. Entonces, para procurar munición al padrino que a cada cual corresponde o se ha buscado para sobrevivir, entonces sí hay luz verde, y hay medios, hasta que se topa con la línea roja correspondiente a cada cual: la banca, la telefonía, la publicidad, el nacionalismo correspondiente, la Iglesia, tal o cual sigla de partido, lo socialmente correcto llevado hasta extremos de estupidez. Y en pocos casos se trata de hacer reflexionar al lector sobre esto o aquello. Se trata, por lo general, de imponerle una supuesta verdad. Y ese parece ser el triste objetivo del periodismo español de hoy: no ayudar al ciudadano a pensar con libertad. Solo convencerlo. Adoctrinarlo.

España es un lugar con una larga enfermedad histórica que se manifiesta, sobre todo, en un devastador desprecio por la educación y la cultura, y una siniestra falta de respeto intelectual por quien no comparte la misma opinión. Por el adversario. Siempre creí, porque así me lo enseñaron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca son libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier manipulador malvado. A cualquier periodismo deshonestamente mercenario.

Y así, con frecuencia, aquí todo asunto polémico se transforma, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el sentido común. Apenas existe en los medios españoles un debate solvente político, social o cultural merecedores de ese nombre, sino choques de posturas. Diálogos de sordos, a menudo en términos simples, clichés incluidos, de derecha e izquierda. La presencia de nuevas formaciones políticas que buscan espacios distintos no varía la situación. Se sigue buscando situarlas en uno u otro de los tradicionales, como si de ese modo todo fuese más claro. Más definido. Más fácil de entender.

Destaca, significativa y terrible, la necesidad de encasillar. En España parece inconcebible que alguien no milite en algo; y, en consecuencia, no odie cuanto quede fuera del territorio delimitado por ese algo. Aquí, reconocer un mérito al adversario es tan impensable como aceptar una crítica hacia lo propio. Porque se trata exactamente de eso: adversarios, bandos, sectarismos heredados, asumidos sin análisis. Toda discrepancia te sitúa como enemigo, sobre todo en materia de nacionalismos, religión o política. Me pregunto muchas veces de dónde viene esa vileza, esa ansia de ver al adversario no vencido o convencido, sino exterminado. Y quizá sea de la falta de cultura.

De ciudadanos simples surgen políticos simples, como los que muestran esos telediarios en los que, al oír expresarse a algunos políticos casi analfabetos (y casi analfabetas, seamos socialmente correctos), te preguntas: ¿Por quién nos toman? ¿Cómo se atreven a hablar en público? ¿De dónde sacan esa cateta seguridad, esa contumaz desvergüenza?... Sin embargo, la falta de cultura no basta para explicarlo, pues otros pueblos tan incultos y maleducados como nosotros se respetan a sí mismos. Quizá esa Historia que casi nadie enseña en los colegios pueda explicarlo: ocho siglos de moros y cristianos, el peso de la Inquisición con sus delaciones y envidias, la infame calidad moral de reyes y gobernantes.

Pues bien. Ese “conmigo o contra mí” envenena, también, las redacciones. Los veteranos periodistas recordarán que en los años de la Transición, y hasta mucho después, la línea ideológica, el compromiso activo de un medio informativo, los llevaban el quipo de dirección, columnistas y editorialistas, mientras que los redactores y reporteros de infantería, honrados mercenarios, eran perfectamente intercambiables de un medio a otro. Un periodista podía pasar de Pueblo al Arriba, a Informaciones, a Diario 16 o a El País con toda naturalidad. Incluso redactores de El Alcázar, la ultraderecha de la derecha, tuvieron vidas profesionales en otros medios.

Ahora, eso es casi imposible. Las redacciones están tan contaminadas de ideologías o actitudes de la empresa, se exige tanta militancia a la redacción, que hasta el más humilde becario que informa sobre un accidente de carretera se ve en la necesidad de dar en su folio y medio un toquecito, una alusión política, un puntazo en tal o cual dirección, que le garantice, qué remedio, el beneplácito de la autoridad competente. Y ya que hablo de sucesos, está bien recordar que hasta los sucesos, los accidentes, las desgracias, son tratados ahora por los medios, a menudo, según el parentesco político más cercano. Según sea la militancia de los responsables reales o supuestos. Y a veces, hasta de las víctimas.

Apenas hay periodismo político real en España, sino declaraciones de políticos y cuanto en torno a ellos se genera. Raro es el trabajo periodístico que no incluye declaraciones de políticos a favor o en contra, marginando el interés del hecho en sí para derivarlo a lo que el político opina sobre él, aunque esa opinión sea una obviedad o un lugar común, o quien habla maneje mecanismos expresivos o culturales de una simpleza aterradora. Lo que cuenta es que el político esté ahí. Que adobe y remate el asunto. Hasta el silencio de un presidente o un ministro se considera noticia de titulares de prensa. Por modesta o mediocre que sea a veces, la figura del político asfixia a todas las otras.

Hasta en la prensa local del más humilde pueblo español, las páginas abundan en politiqueo municipal, convirtiendo cualquier menudo incidente concejil en asunto de supuesto interés público. Los mecanismos internos más aburridos de cualquier formación política importante se examinan hasta el agotamiento. En mi opinión, las horas que un tertuliano de radio o televisión dedica en España a analizar la mecánica interna de los partidos no tienen equivalente en el mundo democrático

Todo eso agota al lector, al oyente, al telespectador. Lo aburre y lo expulsa del debate, haciendo que vuelva la espalda a la política, haciéndolo atrincherarse allí donde las palabras reflexión y lucidez desaparecen por completo. Tampoco ayudan a ello las voces que en ocasiones el periodismo pone sobre la mesa, como algunos tertulianos y opinadores profesionales alineados con tal o cual postura, o que han ido readaptándola cínicamente en los últimos 40 años, de modo que antes de que abran la boca ya sabes, según el individuo y el momento, lo que van a decir. Del mismo modo que reconoces tal o cual emisora de radio, en el acto, por el tono de sus intervinientes, aunque ignores el nombre de estos. Igual que con alguien en la calle, a los pocos minutos de conversación, sabes exactamente que periódico lee o que emisora de radio escucha.

Para cualquier lector atento de varios medios, es evidente que el periodismo en España se ha contaminado de ese ambiente enrarecido, de ese sesgo peligroso que tanto desacredita las instituciones en los últimos tiempos y del que son responsables no solo los políticos, ni los periodistas, sino también algunos jueces demasiado atentos a los mecanismos de la política, el periodismo y la llamada opinión pública. Y tampoco la crisis económica contribuye a las deseadas libertad e independencia. La inversión publicitaria pasó de 2.100 millones de euros en 2007 a menos de 700 en 2013. Eso aumenta la tentación de cobijarse bajo los poderes establecidos, y el periodismo como contrapoder se vuelve un ejercicio peligroso.

Por sus propios problemas, algunos medios deciden no ir contra nadie que tenga poder o dinero. Y surge otro serio enemigo del periodismo honrado: la autocensura. Cuando el redactor jefe, en vez de animarte, te frena. Nos gusta ver en las películas cómo periodistas intrépidos consiguen la complicidad y el aliento de sus superiores; pero eso, aunque por fortuna ocurre a veces, no es aquí el caso más frecuente. No se practica con igual entusiasmo en las redacciones, más atentas a notas de prensa de gabinetes que a patear el asfalto. Y así, los partidos, las grandes empresas de la banca, las comunicaciones y la energía, entre otras, aprovechan la dependencia de los medios para dar por supuesta, cuando no imponer, la autocensura en las redacciones.

Supongo que habrá soluciones para eso. Posibilidades de cambio y esperanzas. Pero no es asunto mío buscarlas. No soy sociólogo, ni político. Apenas soy ya periodista. Solo soy un tipo que escribe novelas, que fue reportero en otro tiempo. Y hoy, puesto que aquí me han emplazado a ello, traigo mi visión personal del asunto, parcial, subjetiva, que pueden ustedes olvidar, con todo derecho, en los próximos cinco minutos. La transición del papel a lo digital, los productos de pago en la red, la eventualidad de que nuevos filántropos, capital riesgo y empresarios particulares unan sus esfuerzos para hacer posible un periodismo solvente y de calidad, son posibilidades ilusionantes que sin duda serán abordadas por quienes aún creen que solo un periodismo que pide cuentas al poder, en cualquier forma de soporte inventada o por inventar, tiene futuro.

Esa es, y será siempre, la verdadera épica del periodismo y de quienes lo practican: pelear por la verdad, la independencia y la libertad de información pagando el precio del riesgo, en batallas que pueden perderse, pero que también se pueden ganar. Haciendo posible todavía, siempre, que un alcalde, un político, un financiero, un obispo, un poderoso, cuando un periodista se presente ante ellos con un bloc, un bolígrafo, un micrófono o lo que depare el futuro, sigan sintiendo el miedo a la verdad y al periodismo que la defiende. El respeto al único mecanismo social probado, la única garantía: la prensa independiente que mantiene a raya a los malvados y garantiza el futuro de los hombres libres.

Arturo Pérez-Reverte
El País, 22 de mayo de 2014.

miércoles, 23 de julio de 2014

Del periodismo y otros temores



De siempre he tratado no hacer críticas negativas de los cubanos que desde la Isla están luchando por la libertad. De las pocas que he hecho en el pasado, a la postre he tenido la razón y a los que zurré en mis programas de radio o en artículos de opinión, llevaba razones justificadas.

Nunca gusté de un individuo que en el exilio ponderaban y financiaban. Manuel David Orrio resultó ser el agente Miguel que en los juicios de la Primavera Negra de 2003, fue a declarar en contra de opositores, porque Orrio fue siempre eso: un mentiroso, un acomplejado, un basura, un chivato impostor miserable que simulaba ser un opositor. A mí nunca me engañó.

Igual pasó con un periodista, pícaro y enredador, que por suerte para Cuba ya está en el lugar a donde van los malos cuando se mueren. Otro fue la serpiente Serpa, que espiaba a las Damas de Blanco y a Laura Pollán. Esa otra alimaña nunca me engañó.

Una que sí nos engaño fue Odilia Collazo, engañó a mi querido compañero en el programa Lunes de Comunicación con Cuba, Agustín Tamargo. Aunque Tamargo murió pensando que la Collazo fue chantajeada por la dictadura, porque ella llevaba una vida licenciosa y la penetraron a través de su último marido que de un oscuro policía de San Miguel del Padrón se convirtió en la pareja de una de las mujeres más poderosas de la oposición en los años 90: Odilia Collazo.

También ayudamos a algún que otro canallita llegado en los 90 que sabemos que hoy están al servicio de recaderos de los corre-ve-y-dile de La China (NR.- Raúl Castro).

Y así, puedo seguir enumerando a los que en esta larga lucha, se han pasado de bando o siempre fueron instrumentos de la tiranía.

Ahora nos encontramos con el dilema de no saber dónde está la verdad y legitimidad o dónde está la pose o el interés económico o donde la complicidad con el raulismo capitalista y con seres tan despreciables como el húngaro George Soros.

Hace unos días, nació un nuevo medio informativo del que su directora proclama es independiente de la prensa oficialista.

Esta persona y su esposo, el Sr. Reinaldo Escobar, se anuncian genuinos representantes del más puro periodismo cuando declaran que "un informador no debe tener militancia de ningún tipo", y que la pretensión es lograr un producto objetivo, "sin descalificaciones".

Escobar, que tiene asignado el cargo de editor jefe, agregó que las noticias evitarán términos como "régimen" o "dictadura", y que se referirán estrictamente "al gobierno" y a Raúl Castro como "jefe de Estado" o el "presidente" y aclaró que la idea no es hacer un medio anticastrista.

Pero, ¿de qué se trata? ¿Dónde se creen que están? Suponen acaso que como su periódico es virtual, viven en una ciudad artificial que podría tener, por ejemplo, el nombre de New Havana o quizás, York Cuba y su recién estrenada entelequia se podría llamar The New Habana Times.

Por favor, vamos a ser serios. Ustedes se están enfrentado, si es que son legítimos, a una tiranía feroz. Una tiranía que ha probado que manda a la cárcel a los que se les enfrenta.

Por otro lado, han pregonado que es el primer periódico independiente de Cuba en 50 años, ignorando todos y cada uno de los muchos esfuerzos editoriales que se han hecho en Cuba para contrarrestar el monopolio estatal en los medios.

Por solo citar dos, Vitral en los años 90 y a principios de está década, editaron De Cuba, portavoz de la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling, y se publicaban en formato digital y también en papel, un esfuerzo mucho más meritorio, porque el papel pasa de mano en mano. Además, es ridículo todo este alboroto por un medio que nace en formato digital en uno de los países con menos conexión de usuarios de internet de todo el planeta.

Todo esta fanfarria desplegada con el anuncio de que la publicación digital es financiada por inversionistas independientes, nacionales y extranjeros, pero ¿quiénes son esos individuos de dentro y de afuera que invierten su dinero en un medio que ofrece tan poca seguridad, que está totalmente en manos de un régimen represor y totalitario? Eso me preocupa.

Sólo me queda pensar que son unos ingenuos atraídos por lo que la pareja describe como un "sueño" y el "fruto de la evolución de una aventura personal". O en realidad son mercenarios capitalistas, interesados en el llamado "cambio fraude" o la China de La China: procurar cambios económicos sin movida política. Eso me preocupa.

En el presente, en la Isla se publican otros medios digitales como Convivencia, Primavera Digital y Cubaprensalibre. Pero creo que el peor pecado es la arrogancia y en esto esta gente se lleva las palmas.

En la década de los 90 y principios del 2000, un grupo de periodistas, muchos de ellos de larga trayectoria profesional, cómo el poeta Raúl Rivero, fundaron el movimiento de periodismo independiente que fue tan efectivo que en 2003 el régimen los encarceló a casi todos y años después los desterró.

Mientras acontecía la Primavera Negra de Cuba, la directora de este nuevo medio digital vivía en Suiza. ¿Por qué fue a vivir a Suiza y no unirse a ese valioso grupo de informadores? y ¿por qué en 2004, cuando todos estaban en prisión, ella regresa y un tiempito después, comienza toda esta charanga? Eso me preocupa.

Y es ese desconocer de que hubo un antes, lo que más me inquieta. Y dejo bien establecido que no soy menos periodista ni menos objetiva por llamar dictador a quien sí lo es, porque como siempre decía mi maestro de periodismo y fundador de la Sociedad Interamericana de Prensa, don Guillermo Martínez Márquez, yo digo: soy periodista y nada más que periodista. Pero antes que periodista, soy cubana.

Nancy Pérez Crespo*

La Crónica USA, 28 de mayo de 2014.

Foto: Portada del primer número de la revista De Cuba, publicada en diciembre de 2002. Tomada de Recordando a la revista De Cuba.

* Autora del libro La Compañera, sobre Dalia Soto del Valle, esposa de Fidel Castro.


martes, 22 de julio de 2014

Recordando a Myriam Acevedo



El lunes 22 de julio de 2013, dejaba de existir en Roma una de las más grandes actrices del teatro cubano, Myriam Acevedo. Tenía 85 años y se fue con la misma dignidad con la cual vivió.

Hasta el final, fue consecuente con su forma de pensar, algo que vale la pena resaltar en estos tiempos, donde por todas partes encuentras personas falsas, mediocres, ostentosas, hipócritas y egoístas.

Desde muy niña, Myriam supo convivir con el talento, la fama y los aplausos. Nunca necesitó fingir, alardear, halar leva, caerle atrás a nadie ni aceptar cualquier cosa con tal de viajar, ganar más y vivir mejor.

Esa mentalidad 'pacotillera' que desgraciadamente ha echado raíces en determinados cubanos, nunca tuvo cabida en una mujer que en 1928 vino al mundo en Güines, un poblado en las afueras de La Habana.

Myriam Acevedo nació y vivió por y para la escena, musical, teatral, cinematográfica o televisiva. También por y para la defensa de los derechos humanos. A diferencia de otros disidentes y exiliados, ella no se dejó arrastrar por organizaciones que por tal de conseguir destaque y engrosar sus fondos, inventan talleres y conferencias en Estados Unidos y Europa.

Con una vida tan rica y profunda, con tanto que tenía para contar, no le gustaba ser entrevistada. Según una vieja amiga de Myriam, "ella sentía pavor a dar entrevistas y luego la tergiversaran o la manipularan. Me llamó la atención que te diera esa entrevista. Es que Myriam era muy intuitiva y sabía seleccionar".

Pues sí, tuve la suerte de que Myriam confiara en mí y me concediera una entrevista vía email. La titulé Todo vuelve al principio y el 29 de enero de 2009 salió publicada en Penúltimos Días. Cuatro meses después, la reproduje en mi blog.

En IMDb encontré datos sobre su participación en el cine y la televisión. En 1972, fue Fermina en Man of La Mancha, versión musical de Don Quijote de La Macha, protagonizada por Peter O'Toole (Don Quijote) y Sofía Loren (Dulcinea). En 1974, hizo el personaje de Gabrina en un capítulo de Orlando furioso, serie televisiva italiana. En 1975, interpretó a la supervisora Alice en Le orme, cinta de ciencia ficción. Y también en 1975, formó parte del elenco del drama fílmico Orestea, donde hizo el papel de Erinni.

Aunque no volvió a pisar su tierra natal, Cuba siempre estuvo en su corazón. Por eso me ha alegrado descubrir en internet dos textos redactados por cubanos: Myriam Acevedo: convertir en teatro la canción, de Pedro Enrique Villarreal, estudiante de segundo año de Teatrología, y Myriam Acevedo: toda una vida, de la socióloga e investigadora Esther Suárez Durán, que termina así su escrito:

"Quienes la conocieron a través de su vida la han calificado de mujer elegante, cosmopolita, carismática, muy pendiente de los cambios de la moda. A lo que se añaden los criterios de culta, inquieta, rebelde, renovadora, transgresora, excéntrica. Creo que todos coincidirían en entenderla como una amante de la vida y una artista excepcional, una grande entre las grandes del teatro cubano, y como una persona capaz de fundir en un solo espacio y tiempo, vida y teatro".

Es precisamente en la isla donde un día habrá que rendirle los homenajes que Myriam Acevedo se merece. Mientras, la periodista y crítica teatral Rosa Ileana Boudet, residente en Estados Unidos, le rendirá un tributo en su blog Lanzar la flecha bien lejos, donde ya el año pasado publicó Miriam Acevedo antes y después de Las criadas.

Familiares y amistadas cercanas a Myriam me han dado las gracias por esa entrevista de 2009 y por mantener mi interés y respeto hacia ella después de su muerte. Con toda sinceridad se los agradezco.

Pero es a Myriam Acevedo a quien hay que dar las gracias. Por el ejemplo que dejó a los cubanos que no hemos cogido a la patria ni a la lucha por su libertad y democracia, como un medio para aumentar nuestros currículos y, mucho menos, nuestros bolsillos.

Tania Quintero
Foto: Anuncio del recital ofrecido por Myriam Acevedo el 26 de enero de 1965 en el teatro Amadeo Roldán, situado en El Vedado, La Habana. Después de un recorrido por Europa, que concluyó en el Edinburgh Festival Fringe, el cineasta Rogelio París le propuso a Myriam presentar un concierto de canciones y textos. Entre los títulos figuraron Se equivocó la paloma, Tous les garçons et les filles, La macorina y una canción infantil portuguesa. En 1966 ella participaría en el Festival de Música Cubana y ese año iniciaría en El Gato Tuerto sus espectáculos de música y teatro. Se dice que la Acevedo fue una de las pocas cantantes cubanas que en público interpretó el repertorio de The Beatles. La foto y los datos fueron tomados de Cubarte.

lunes, 21 de julio de 2014

Tremendo tupe



Sin sonrojarse, Yoani Sánchez dijo que "Twitter ha abierto un camino al periodismo independiente en Cuba". Lo dijo en Talking about Twitter 2014, evento tecnológico celebrado el 5 y 6 de junio en Granada, Andalucía, España. Si mi padre viviera, diría que es una 'desguatacá', como solía decirle a las personas sin vergüenza (que no es lo mismo que sinvergüenza).

Parece que ella no sabe -o se hace la que no sabe- que el periodismo independiente surgió en La Habana, hace ya más de veinte años, cuando en la isla teníamos que dictar las noticias por teléfono, no teníamos computadoras ni celulares y en 1999, dos de Cuba Press lo que tuvimos fue un fax.

Como en La Víbora éramos tres los que escribíamos para Cuba Press (Ariel Tapia, Iván García y yo), Raúl Rivero decidió darnos uno (el otro se lo dio a Ricardo González Alfonso, a cuyo domicilio acudían periodistas de otros barrios habaneros y del interior). Ese fax lo pueden ver en la foto que aparece en Cuando no existía Twitter ni Facebook, de Iván, publicado en diciembre de 2011 en su blog.

El tupe que la bloguera soltó en Andalucía, se contradice con lo que en ella o el marido dicen en Granada se tiñe de azul: "En el caso de Cuba, la herramienta (Twitter) ha tardado en extenderse debido a las dificultades para acceder a Internet. Sin embargo, el activismo social ha encontrado en sus breves mensajes un camino para la denuncia, el reporte de violaciones de derechos humanos y la narración de sucesos silenciados por la prensa oficial. Una pequeña comunidad de unos 150 twitteros independientes envía mensajes a través del servicio de SMS desde sus teléfonos móviles y sin acceso a la red de redes".

Sin embargo, sin pestañear mete la guayaba de que Twitter "le ha abierto un camino al periodismo independiente". Manda timbales. Según Wikipedia, Twitter surgió en 2006 y en ese año, dudo que ella supiera sobre su ahora adorado 'pajarito azul' y menos que lo tuviera. Su blog lo abrió en abril de 2007, pero su 'tuitermanía', no tiene más de cuatro años.

En noviembre de 2009, a raíz del 'secuestro estilo camorra napolitana", cuando Iván la entrevistó para El Mundo, ella era adicta a pasar SMS. Su adicción a Twitter vino después. Pasar tuits en Cuba no es gratis. "Tuitear cuesta una fortuna en Cuba" decía un titular de El Universal de México en octubre de 2010. En abril de 2013, se divulgaban los 5 trucos de Yoani Sánchez para tuitear desde Cuba.

Tupes, guayabas, trucos... De lo que ella no habla es de guaniquiqui. En ese evento granadino debe haber cobrado no menos de 10 mil euros, si tenemos en cuenta que en 2013 ella se negó a viajar a Italia porque 'solo' le ofrecían 5 mil euros por dos conferencias.

En la web de Talking about Twitter tenía 3 comentarios, uno de ellos, de Juan Carlos Díaz Osorio: Decir que Yoani Sánchez es una bloguera influyente es una gran mentira. En Cuba nadie la conoce y no influye en nada. Creo que es una creación bien costosa, eso sí, y los premios le han servido para inflar un gran globo. Habla de ser perseguida en Cuba y entra y sale del país sin ser molestada. Algún día ustedes también se darán cuenta que es una manipuladora a quien solo le interesa el dinero. No me crean a mi, creánle a Gordiano Lupi, periodista italiano de L´Stampa, quien fue su traductor hasta hace un mes.

Los tupes, guayabas y trucos son inadmisibles en alguien que, como ella, se cree que tiene a dios (o al moringuero) cogido por la barba. Lo que es indignante es esto que dijo: "Algún día, cuando Cuba cambie, habrá que hacer un monumento a ese pequeño animalito -en referencia al pájaro azul, logotipo de Twitter- que nos dio libertad de información".

Así que un 'monumento' al pajarito azul que 'nos dio libertad de información'. Para que analicen y piensen los que todavía tienen dudas sobre ella.

Los periodistas independientes cubanos no queremos monumentos ni premios ni diplomas ni medallas. Solo aspiramos a que dentro y fuera de la isla, se reconozca que desde mediados de los años 90 del siglo XX, decenas de mujeres y hombres de la capital y provincias, muchos sin experiencia en el periodismo, empezamos a denunciar la represión y contar la realidad de Cuba y su gente.

Uno de esos tipejos anónimos que dejan comentarios en mi blog, dijo no entender el 'odio' que yo le tengo a YS. No, yo no odio a Yoani Sánchez, no deseo que se muera ni que la maten, como mataron a Laura Pollán y Oswaldo Payá. Mucho menos le tengo celos y envidia a una mujer que ya quisiera, por un día, tener mi trayectoria laboral de 37 años (1959-1996), mi experiencia como periodista oficial primero e independiente después, y desde hace diez años, el status de refugiada política en Suiza, el país más exigente a la hora de dar asilo político.

Pero lo que me pasa con Yoani Sánchez, es lo mismo que me pasa con todas las personas poseedoras de egos desmesurados estilo Fidel Castro, soberbias, deshonestas y carentes de humildad. Como dice el refrán, "que la compre quien no la conozca".

Aprovecho para agradecer a mi colega María del Carmen Carro la defensa que hizo de varios periodistas independientes, entre ellos mi hijo Iván y yo, en su respuesta a Miriam Celaya. Después de mi escrito del otro día, por amistades habaneras supe que si alguien entre los periodistas independientes siempre han defendido a la Celaya ha sido Iván García. Y hasta me contaron de una laptop que en 2009 ella tuvo gracias a mi hijo, quien a diferencia del matrimonio Sánchez-Escobar, que mientras más tienen más quieren, Iván es desprendido y generoso.

Pero es lo que trajo el barco castrista: personas malagradecidas y desmemoriadas.

Tania Quintero
Foto de Yoani Sánchez tomada de #tatgranada.

viernes, 18 de julio de 2014

El verdadero periodista no piensa en fama ni en dinero



El periodismo es un oficio. Y como todo oficio, es remunerado. Pero el verdadero periodista no está pensando en alcanzar la fama ni cuánto le van a pagar por su labor, si no en documentarse, buscar testimonios interesantes, escribir textos enjundiosos, informativos y amenos. Y que no queden en algo "sin duende ni salero, ni palmá, ni paso bueno, ni ná", como dicen en Andalucía. Este dicho de los andaluces le viene como anillo al dedo a sitios que con grandes presupuestos, a la hora de la verdad, han resultado mucho ruido y pocas nueces.

Todos los oficios estén repletos de historias, tal vez no tantas como las periodísticas. El 5 de mayo de 2011, Iván envió a El Mundo, periódico donde entonces era colaborador, un trabajo titulado Lino, el habanero que cura con los dedos. No lo publicaron y tres días después se subió al blog Desde La Habana.

De la existencia de Lino Tomasén yo me enteré a fines de los 80, por el ingeniero José Ramón López, que era amigo de Lino. López es especialista en nutrición y en 1988, aceptó asesorarme para una serie de seis programas Puntos de Vista que entre los dos diseñamos sobre la alimentación. Solamente pudimos hacer tres: Comer para vivir, Vivir para comer y Algo más que comer. Aquella experiencia la recordé en Comiendo para sobrevivir, entonces yo reportaba desde Cuba como periodista independiente y el 26 de mayo de 2002 El Nuevo Herald la publicó (y que, por cierto, nunca cobré). Siete años después, ya en Suiza, la reproduje en mi blog.

Cuando el 8 de marzo de 1991, pistola en mano, agentes de civil de la Seguridad del Estado irrumpieron en nuestra casa y se llevaron detenido a Iván, yo había terminado de realizar Guajirito soy, un programa Puntos de Vista sobre los 'palestinos', como ya le decían a los orientales que emigraban a la capital. El entrevistado principal era Silvio Rodríguez y el programa lo abría un zoom del río Ariguanabo. De fondo puse Llegué por San Antonio de los Baños.

Después de la detención de Iván, en el ICRT pedí un 'año sabático', para dedicarme a un viejo proyecto: investigar sobre Erich Kleiber, uno de los grandes directores que en la década de 1940 tuvo la Orquesta Filarmónica de La Habana. El 'año sabático' se convirtió en 'tiempo definitivo'. Aunque estaba al margen de las "actividades contrarrevolucionarias" que supuestamente realizaban Iván y tres amigos más del barrio, a partir de ese momento, 8 de marzo de 1991, el Departamento de Seguridad del Estado me puso en su lista negra (y en la cual todavía sigo).

Hasta el 4 de abril de 1996, cuando me despidieron del ICRT, "por hablar" por Radio Martí, todos los meses iba a cobrar mi salario de 250 pesos mensuales, el más alto que tuve (el más bajo fue el de 47 pesos en 1959, los posteriores variaron entre 163, 198 y 211 pesos).

Como la comida ha sido, es y (mientras los Castro sigan en el poder) seguirá siendo el gran problema de Cuba, Iván ha escrito cuantos trabajos sobre el tema, entre ellos, Lo que cuesta comer en la isla; Los cubanos gastan el 80% de sus ingresos en comer; Cuba: la comida tradicional está desapareciendo y En Cuba el problema sigue siendo la comida.

Si se toman la molestia de leerlos, encontrarán datos sobre precios de los alimentos, en pesos y divisas, o cuotas de distribución por la libreta de racionamiento. Pero no con tantos detalles, como uno mío de 1997, La canasta del cubano, publicado el 8 de octubre de 1997 en Cubafreepress. Diecisiete años después, por la abundante información ofrecida, aún resulta útil.

Lo mismo ocurre con un post de mayo de 2011 de Iván, titulado En La Habana se come bien... si se tiene bastante dinero. Confeccionar ese listado de precios y productos no resultó fácil. Valga aclarar que por mi trabajo de 1997 sobre la canasta básica y por ese listado de Iván en 2011, no recibimos un centavo.

Gracias a Dios, ni Iván ni yo tenemos el signo del dólar o del euro en la frente. Lo que nos importa es que textos laboriosos como ésos, han quedado como testimonios de una dictadura, un país y su gente.

Tania Quintero

Foto: Jorge Olivera Castillo, periodista y escritor, fundador de la agencia de prensa independiente Habana Press. En abril de 2003 fue condenado a 18 años de privación de libertad y por razones de salud fue excarcelado en diciembre de 2004. Es el único de los periodistas independientes condenados durante la Primavera Negra de 2003 que permanece en Cuba. Tomada de El elogio del reportero. Leer también: La mala suerte de Olivera y Carta inédita a Jorge Olivera.

miércoles, 16 de julio de 2014

La prensa independiente: baluarte de nuestra futura democracia



Al historiador corresponde la difícil labor de desentrañar la verdad utilizando para ello, además de su propia experiencia e interpretación de los hechos, toda la información recogida a través de diferentes vías y medios. Es una tarea dificultosa y complicada pues el más minúsculo desliz puede poner en evidencia la imparcialidad e incluso la reputación del historiador.

Generalmente quien escribe la historia no es precisamente su protagonista e incluso puede pertenecer al bando de los perdedores. No siempre los ganadores tienen ese privilegio.

La historia de Cuba posee una característica esencial de acuerdo a los “ajustes” e “interpretaciones” conferidos por la propaganda oficial. Según esos “enfoques”, el descubrimiento de Cuba se trató de un hecho fortuito, un albur histórico. Jose Martí no fue el gran alentador de las ideas democráticas e independentistas, sino el autor intelectual del asalto al Moncada. El Partido Comunista siempre contó con el abrumador respaldo de la sociedad cubana, cuando en realidad solo alcanzaba, si acaso, el dos por ciento de aceptación en las contiendas electorales. Cuba era un país habitado por analfabetos, prostitutas y enfermos. La economía cubana estaba absolutamente dirigida por los grandes monopolios estadounidenses y la política exterior de Cuba se diseñaba en Washington. El embajador de Estados Unidos tenía más poder que el presidente de la Republica.

De acuerdo con esas “interpretaciones” Cuba era un fantasma aleteando sobre las aguas del mar Caribe, un espectro al que solo salvaría del fuego eterno un predestinado, un visionario, un redentor llamado Fidel Castro Ruz y su corte de ángeles y arcángeles.

La historia de Cuba comenzó a escribirse, entonces, el 1 de enero de 1959. Todo lo acontecido antes de esa fecha tenía un carácter delincuencial e indigno. Nadie quedó a salvo de la guadaña castrista pues el propósito consistía dejar a Cuba sin historia, y cuando un país pierde su historia lo pierde todo.

¿Fue posible mantener durante mucho tiempo aquella tergiversación y adulteración de la historia? Mucho antes del derrumbe del Muro de Berlín, incluso antes de que el debilitamiento del bloque soviético se hiciera más evidente, aparecieron en Cuba los retoños de un nuevo tipo de historiadores, inspirados en los padres fundadores del periodismo cubano, cuyas raíces se extienden más alla de los primeros intentos por sustraer a Cuba de su condición colonial. Aquellos rebrotes florecieron y recibieron el nombre de periodistas independientes.

¿Quiénes fueron los que instauraron, sin proponérselo, un nuevo enfoque de la historia? Los periodistas independientes. ¿Quiénes sacaron a Cuba del ostracismo y la manipulación? Los periodistas independientes. ¿Quiénes han contribuido a que las futuras generaciones tengan una referencia crítica e imparcial de la tragedia que ha ensombrecido a la nación cubana? Los periodistas independientes.

Muchos de esos periodistas independientes jamás habían redactado una noticia y no poseían la formación profesional que los calificara para ejercer el peligroso oficio. Solo contaban con la esperanza de sacar a Cuba de la oscuridad. Otros conocían los entretejidos del periodismo oficialista, cargado de consignas vacías y censura, incluso conservaban diplomas, títulos, reconocimientos otorgados por los medios oficiales. Habia de todo en aquel abigarrado escuadrón de partidarios de la verdad: poetas, narradores, ensayistas, críticos de cine, filósofos, trabajadores portuarios, escenógrafos, diseñadores, empleados de hotel, mecanógrafas y vendedores de caramelos cuyo apego a la autenticidad será reconocido por la historia.

Raul Rivero conoció el reducido espacio concedido a la creación periodística y decidió apartarse de aquella demoledora herramienta pulverizadora de talentos y devociones. Y creó Cuba Press. Le siguieron Jorge Olivera (Habana Press); quien redacta estas líneas (Lux Infopress); Carmelo Díaz (Agencia de Prensa Independiente Sindical de Cuba); Luis López Prendes (Buro de Prensa Independiente); Ricardo Gonzalez (Asociación de Periodistas “Manuel Márquez Sterling); Manuel Vázquez Portal (Agencia Decoro); Juan Gonzalez Febles y Luis Cino, fundadores del periodismo independiente desde el año 1995 y creadores en 2007 de la revista “Primavera”; Luis Rolando Arroyo, Edel Jose García, Iván García, Manuel Antonio Brito, Victor Manuel Domínguez, Tania Díaz Castro, Carlos Rios, Normando Hernández, Tania Quintero, Ana Luisa López Baeza y cientos de colaboradores anónimos dispersos por toda la isla.

Alcanzó el periodismo independiente un nivel de popularidad y credibilidad tan elevado, que el régimen infiltró en sus filas a un reducido grupo de envilecidos delatores cuyos nombres ya nadie recuerda, ni sus amos que los desprecian. Como los romanos.

Jamás en nuestra breve pero fructífera historia republicana se desató una ola de represión como la que se lanzó contra los periodistas independientes. Decenas de ellos fueron enviados a la cárcel en la llamada “Primavera Negra” del año 2003. En los ilegales registros practicados a sus hogares no encontraron artefactos explosivos, ni armas de fuego, ni panfletos incitando a la violencia. Solo hallaron notas de prensa, entrevistas, anticuadas máquinas de escribir, textos religiosos, fotos personales y familiares, publicaciones sobre derechos humanos, cámaras fotográficas y poemas de amor. Fue suficiente para que los condenaran a largas penas en unos procesos sumarísimos como si se hubiese tratado de peligrosos delincuentes internacionales sin la menor posibilidad de una defensa imparcial e independiente.

Muchos de esos valientes continúan trabajando dentro de Cuba mientras otros eligieron el camino del exilio. Todos merecen nuestro eterno agradecimiento.

Gracias a ellos la prensa independiente continua viva, como un baluarte de nuestra futura democracia.

Vicente P. Escobal, Miami
Cubanet, 29 de mayo de 2014.
Foto: Diciembre de 2002. 'Oficina' que Ricardo González Alfonso (derecha) tenía en su casa, en la barriada habanera de Miramar, poco después de la salida del primer número, impreso, de la revista De Cuba y cuya realización le costara 7 años de cárcel. En julio de 2010 fue excarcelado y deportado a España, donde continúa viviendo. A la izquierda, Luis Cino Álvarez, quien actualmente escribe para Primavera Digital, Cubanet y su blog Círculo Cínico.

lunes, 14 de julio de 2014

Todos tenemos derecho a hablar, escribir y opinar libremente



El mismo derecho que tiene Miriam Celaya a defender a sus amigos Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez y a la web con nombre de posada habanera que sin pena ni gloria está en la red desde el 21 de mayo (y que si el régimen la bloquea en la isla es para darle importancia, sobre todo en el exterior, que es de donde procede el dinero, y que si Granma mencionó a la bloguera es para aumentarle su cotización en el mercado cubanoamericano de valores), lo tenemos el resto de los habitantes del planeta Tierra, que el 5 de junio, se vistió de naturaleza para celebrar el Día del Medio Ambiente.

En el mejor estilo castrista, tirando puyas y ataques al vuelo, en un texto largo y denso titulado A quienes sirva el sayo..., Miriam Celaya debuta como vocera de sus amigos Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez y de la web con nombre de posada habanera.

Ok. Repito: tiene derecho. Pero, repito, yo también tengo derecho a decir y publicar lo que pienso. Que para eso somos mujeres y hombres libres y, yo, además, vivo en una nación ejemplo de democracia.

Solo le pediría a Miriam Celaya que, la próxima vez, escriba con nombre y apellidos, como hizo el año pasado, cuando en Cubanet criticó al periodista independiente y ex prisionero político Jorge Olivera Castillo, por un artículo publicado en ese sitio.

Que escriba con nombre y apellidos, como hizo Gordiano Lupi en Confieso que me he equivocado. O Iván García en Fundar un periódico desde La Habana. O Antonio G. Rodiles en ¿Juez o parte?.

Como hizo Zoé Valdés en su editorial de ayer, De la intimidación. O como hice yo en El día que rompí con Yoani Sánchez. Y como seguiré haciendo. Escribiendo con nombre y apellidos.

Tania Quintero

Lucerna, 5 de junio de 2014.

Foto: 24 de febrero de 2003, apartamento de Martha Beatriz Roque Cabello, en la barriada habanera de Santos Suárez. La mujer soy yo y estoy hablando con dos periodistas, al finalizar una rueda de prensa convocada por Martha, quien en ese momento estaba al frente de la Asamblea para Promover una Sociedad Civil, una de las organizaciones opositoras más numerosas y mejor estructuradas que han existido en la isla (a partir de diciembre de 2002 formé parte de su comisión de prensa). Aclaro: no estoy haciendo el signo de la victoria con mi mano izquierda, sino señalando dos puntos o dos cosas, y que ahora no recuerdo a qué se referían. Pese a la mala calidad de la imagen, ha quedado como mi última foto en Cuba. Es que como nunca me ha gustado estarme retratando, nunca he tenido cámara fotográfica. Por suerte, en los veinte años que publiqué en la revista Bohemia, siempre pude contar con magníficos fotorreporteros, como Gilberto Ante, Tony Martin, Juan López Carlón, Jorge Oller, Luis Toca, Raúl Castillo y Carlos Pildaín, entre otros.

viernes, 11 de julio de 2014

CubaNet, el periódico que durante años ha informado sobre Cuba


Ahora que se anunció con bombos y platillos la creación de un periódico dentro de Cuba con la anuencia del castrismo, todo parece indicar, quisiera volver a recordar que en Cuba ya existían y existieron varios periódicos al estilo Samizdat, y que algunos de sus periodistas independientes fueron a dar con sus huesos a las cárceles cuando la Primavera Negra del 2003, también en ocasiones anteriores y posteriores. Numerosos periodistas cubanos, en estos 55 años de dictadura, ha sido condenados a largas penas por el mero hecho de informar lo que el régimen oculta.

Yo quisiera destacar la labor del que, a mi juicio, ha sido, desde el exilio (ha habido otros, sobre todo publicaciones culturales), el primer y único periódico que ha sabido, no sólo informar a los cubanos, sobre todo al mundo, de lo que ocurre en Cuba, tomando información de primera mano, de periodistas que se han arriesgado durante varias décadas, y de jóvenes que se han ido sumando, de manera discreta, porque ése es el primer principio de un periodista, la discreción, a las páginas digitales de CubaNet.

Esas informaciones sobre la vida diaria de los cubanos y el quehacer político, más los desmanes cometidos por la tiranía, han sido ampliamente demostrados por las plumas veraces y tenaces de Tania Díaz Castro, Luis Cino, Iván García Quintero, entre muchos otros.

El periódico CubaNet fue fundado por Rosa Berre y ha tenido, pese al fallecimiento de su fundadora, un excelente seguimiento, cuando estuvo en manos de Antonio Conte (también fallecido), y luego cuando lo retomó Hugo Landa, quien ha luchado a brazo partido por asegurar la continuidad y la ética de CubaNet. Lo que me consta personalmente.

Despojar a éste y a otros periódicos de su sostén para entregar todos los recursos a otro del que no sabemos absolutamente nada, lo mismo que abandonar a otras publicaciones que existen dentro y fuera de Cuba para acoger a una novedad que se ha mantenido en el mayor secretismo, y contrario a la esencialidad del periodismo, pues carece hasta ahora de toda transparencia, sería uno de los mayores errores que se cometerían en el camino hacia la libertad de prensa en Cuba y hacia la democracia.

En una palabra, estaríamos acabando una vez más con una cierta pluralidad que se había conseguido con gran esfuerzo en las redes de prensa opositora cubanas.

Recuerden que mientras que la disidencia en Cuba no ha conseguido todavía organizarse en partidos políticos, la prensa, por el contrario, si ha logrado una verdadera coherencia de contenidos y cohesión de libertades, frente a lo que ha ofrecido hasta ahora la dictadura: pensamiento único, prensa amordazada, dirigida toda por una sola cabeza, un sólo partido, un sólo rostro. Granma es Fidel Castro.

A Raúl le faltaba su periódico dentro de Cuba (ya tiene dos sembrados en el exilio), era lo único que no tenía: un periódico falsamente independiente en el interior que le lavará la imagen y la sangre de los recientes asesinatos, a escala internacional. Un periódico a su medida, con falsos tintes liberales, aunque de ideología socialdemócrata, negociantón, y por supuesto recaudador de divisas a lo como sea.

¡A lo como sea, Raúl, a lo como sea! Es la nueva consigna. Un periódico costeado por los “gusanos” contribuyentes en buena medida. Un periódico hecho por personas que se hacen llamar “inteligentes”, no, perdón, “las más inteligentes de Cuba”, que saben sobradamente que el pueblo no tendrá fácilmente acceso a esa publicación, por tanto son suficientemente conscientes de que lo que hagan lo harán para insuflarle más vida a la dictadura.

Sobre todo porque esa “intelligentsia” lleva meses robándose a periodistas independientes, con jugosas promesas, de las publicaciones ya existentes dentro de la isla, cosa de destruirlas, por supuesto. Fíjense, como dato curioso, que todavía el periódico no está en línea y ya “su creadora” nos avanza que el régimen tratará de satanizarlo.

Vaya, ni siquiera Primavera Digital, ni MCL, ni Vitral, entre otros, fueron satanizados de antemano. Contra, qué casualidad, que este periódico es el único satanizado sin siquiera existir.

Lo que trajo el barco: sólo vergüenza.

Zoé Valdés
Libertad y Vida, 16 de mayo de 2014.

Foto: El periodista independiente Víctor Manuel González (mulato alto) y el disidente Carmelo Díaz (el mayor del grupo) durante su visita a la redacción de Cubanet en Miami, en 2013. Tomada de Periodistas independientes visitan Cubanet.